hoy se habla de discapacidadHace unos días, varios de los responsables de comunicación de las entidades estatales de la discapacidad nos reunimos con periodistas de primera línea (TVE, La Sexta, El País…) para debatir sobre la comunicación y la discapacidad, con el objetivo de comprobar en qué falla la relación entre las entidades sociales y los medios, ya que desde la discapacidad no solemos estar satisfechos del espacio, periodicidad y lenguaje que se da a las noticias de nuestro sector.

Sorprendentemente, los periodistas comenzaron a quejarse de la dificultad que se les planteaba a la hora de utilizar el vocabulario correcto en las noticias de discapacidad. Les daba “pereza” escribir sobre discapacidad por no aguantar luego las quejas del colectivo “de turno” criticando el vocabulario usado. Incluso criticaron que nos escudábamos demasiado en el correcto uso del lenguaje en vez de luchar por lo que en realidad importa, que es mejorar la vida de las personas con discapacidad, casualmente el fin de todas las entidades de nuestro colectivo.

Quizá algunos periodistas de los medios de comunicación, presuntamente profesionales del lenguaje, no se den cuenta de la importancia de trasladar una imagen correcta, en muchas ocasiones a través de la palabra, de las personas con discapacidad. La gente lee, escucha y ve cómo se trata en los medios los temas de las personas con discapacidad, y en parte a través de ellos, crea su realidad, usa sus palabras, cree en lo que le cuentan. De aquí la importancia de llamar a las cosas por su nombre. Y quién mejor para decidir qué términos se usan que las propias personas con discapacidad y las entidades que velan por la defensa de la igualdad de oportunidades.

Es probable que el término persona con discapacidad sea largo para un titular, que mucha gente no sepa qué significa la diversidad funcional, pero es que a lo mejor no hace falta titular por la discapacidad de una persona, ni usar términos de poco uso para personas ajenas a este sector.

¿Se imaginan que a un periodista económico le diera pereza aprender los términos correctos de su ámbito de trabajo? ¿Y a uno especializado en ciencia? Imposible, ¿no? ¿Por qué entonces para hablar de discapacidad pueden usarse términos incorrectos restando la importancia que tienen las correctas denominaciones? A mí me deja sorprendida. ¿Qué opináis vosotros?

*Desidia: Falta de ganas, de interés o de cuidado al hacer una cosa.

Llamémoslo desidia*
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4 thoughts on “Llamémoslo desidia*

  • 23 febrero, 2016 a las 21:15
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    Si les da pereza aprender unos cuantos términos, apaga y vámonos. En todo caso, falta INTERÉS.

  • 23 febrero, 2016 a las 21:21
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    ¿Da pereza aprenderse unos cuantos conceptos y estar “al loro” de los posibles cambios? Lo que sucede es que no hay demasiado interés.

  • 23 febrero, 2016 a las 21:53
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    “Incluso criticaron que nos escudábamos demasiado en el correcto uso del lenguaje en vez de luchar por lo que en realidad importa, que es mejorar la vida de las personas con discapacidad, casualmente el fin de todas las entidades de nuestro colectivo.”
    Pues no puedo estar más de acuerdo con los periodistas. Dándole toda la importancia que se quiera a los términos, la desidia de “todas las entidades de nuestro colectivo” por “mejorar mejorar la vida de las personas con discapacidad” es bastante superior a la de los periodistas.

  • 28 febrero, 2016 a las 1:19
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    Lamento que pienses así Avelino, cuando las entidades sociales han luchado muchísimo estos años por sobrevivir para poder continuar atendiendo a las personas. Yo creo que desidia poca, o al menos no se puede generalizar.
    Saludos

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